martes, 21 de febrero de 2012

A long time ago...

Cuando crees que has conseguido un control total sobre tu mente, que tú dominas tus necesidades, que te crees independiente del todo… Te das cuenta. Y lo sientes. Como estar de repente en una habitación vacía, sin límites, no ves ni las paredes, ni el techo, ni siquiera el suelo.

Ves espacio. Ves vacío.

Ves nada. Ves nadie.

Y agitas la cabeza, y dices no. Esto no es síntoma de madurez, crece de una vez, no necesitas a nadie. Pero claro que no es síntoma de madurez. Es síntoma de humanidad.

Porque debajo de todo ese hielo, hay un fuego que necesita salir, que necesita un empujón. Una hoguera que le diga vamos, yo te necesito, el frío no me sirve. Alguien que le derrita y le haga explotar, pero poco a poco. Que ya sabemos cómo va esto.

Porque vivimos para cumplir nuestros sueños, pero nosotros solos no somos nadie delante de la inmensidad del mundo. Nadie puede cambiar ni un trocito de él sin ayuda, nadie es capaz de sobrevivir a todas las adversidades en soledad sin volverse loco.

Es lo que nos mantiene vivos. Lo que nos mantiene cuerdos.

El placer por la soledad tiene fecha de caducidad.

lunes, 20 de febrero de 2012

Lunes con sabor a cambio (otra vez).


Tener un día entero para no hacer nada hace que las 24 horas sepan a mucho.
Y pensar que a partir de mañana intentaré sacar tiempo de donde no lo hay...
Una tarde de guitarra, de Extremoduro, de mucho Standby.
Una tarde de piano, de Yiruma, de River flows in you.
Una tarde para mirar toda la música que llevaba escondida casi un año en una carpeta, dentro de otra, dentro de...
Hasta que sonó el teléfono, y no te queda más remedio que contestar. Conversación inútil, reglamentaria, lo justo.
¿Sabes qué pasa? Que cuando llevas horas evitando pensar en nada que no seas tú, cuesta un poco volver a la realidad y entrar en ese juego que supone preocuparse por los demás.
Ducha. Y piensas en lo que llevas tiempo intentando cambiar, y no consigues hacerlo.

Mañana será el día, te dices.
Y será mentira, y seguirás sin encontrar esa fuerza de voluntad que necesitas para cambiar lo que más odias. Esa chispa que te falta para tener orgullo por cómo eres.
La fuerza de voluntad... Creo que es una de las cosas más importantes en la vida.

Fuerza de voluntad la de esa persona que se mira al espejo, ve lo que no le gusta y decide cambiarlo, porque sabe quién quiere ser.
No es traición de principios, es autocrítica. Constructiva.
Fuerza de voluntad la de esa persona que podría entretenerse con mil cosas, pero decide ponerse delante de un libro porque tiene un sueño que quiere conseguir.
De hecho, lo conseguirá.
Fuerza de voluntad la de esa persona que se pone delante de quien quiere y le da igual la respuesta, aún así le dirá sí, te quiero, ¿qué pasa?
Hay que mirar a los ojos, si no, no vale.

Porque así funciona esto. Se trata de luchar por lo que quieres. De saber dónde serás feliz.

De iniciativa.
De esfuerzo.
De fuerza de voluntad.

Bienvenido a mi caos.

Siempre me ha gustado escribir. Desde pequeña.
Me encanta ponerme delante del ordenador, o delante de una hoja de papel en blanco y dejar que las palabras fluyan casi sin darme cuenta. Es el único momento en el que siento que no tengo que pensar las cosas dos veces antes de decirlas. El único momento en el que dejo de ser la chica racional que soy normalmente para desatar mi parte más emocional.
Además, de un tiempo a esta parte siento la necesidad de dejar atrás una parte de mí que no me gusta. Llevo una temporada con el pasado pisándome los talones, y me he cansado de sentirme tan idiota.
Así que a cualquiera que visite esto, tienes que saber que lo que leerás aquí serán las palabras desordenadas de una adolescente a la que le gusta revolver entre lo que fue, lo que es y lo que será.
Bienvenido a mi caos.